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A Cayetano Elías, un grito sobre la voz del viento. A Manuel Santiago lo agarró la madrugada, cortando las estrellas con las manos… Se le apagaron los angustiados gritos de los ojos y en la mordaza quedaron escritas sus palabras… Le cesaron las voces clementes de la sangre y lo cubrieron los brazos opresores de …

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