Babel: la lengua y la patria


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Lo que en los días de la construcción de La torre de Babel era un «castigo», actualmente es un atractivo excepcional y extraordinario cuando viajamos alrededor del mundo. Viajar para escuchar la sensualidad del francés, la agresividad del alemán, la curiosidad por la escritura del mandarín, coreano y japonés, y, por supuesto, la musicalidad del italiano y el catalán, es un placer a la hora de tomar un avión, de subirse a un velero, de armar las maletas. He aquí algunas de esas experiencias de viajes en versión bilingüe, para que a diferencia de Babel, podamos entender a estos viajeros.

Il suk Lyu (Copia en conflicto de compaq 2014-09-13)

Carlos Barbosa

Carlos FuenmayorSebastian.Weber (Copia en conflicto de compaq 2014-09-13)

Erika_Jaramillo

 

Florentin Goulefer JUANK

Jorge Vasco

Carolina Alarcón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Il Suk Lyu

Nacionalidad: coreano. Destino: Corea-Colombia

 안녕하세요. 저는 2년간콜롬비아에서자원봉사단원으로일하면서여러가지좋은경험을했습니다. 보고타, 칼리, 카르타헤나, 안티오키아등에도가보았고, 칼리에서는살사레슨을듣기도했습니다.
제가만났던콜롬비아사람들은정이많고좋은사람들이었습니다. 직장에서회의하면서, 그리고친구들과대화하면서스페인어도늘었고라틴댄스도연습했습니다. 참으로귀중한경험이었다고생각합니다.

Hola. Mientras trabajaba en Colombia por dos años como voluntario, tuve oportunidad de hacer muchas cosas interesantes. Conocí lugares como Bogotá, Cali, Cartagena y Antioquia, y aprendí a bailar salsa en Cali. La gente que conocí en Colombia fue cariñosa y amable. Practiqué mucho el español con los colegas en las reuniones y con los amigos en mi tiempo libre. Conocí mucha gente, aprendí a bailar y lo pasaba muy bien en Colombia. Fue una experiencia preciosa.

Carlos Andrés Barbosa Cepeda

Nacionalidad: colombiano. Destino: Colombia-Japón

 観光をするためにも、生活をするためにも、日本に行く外国人たちは日本が西洋の国とくらべるとずいぶん異なると思うことが多い。それでも、19世紀から欧米諸国から受けた影響がよく分からないと、現代の日本の状況は理解できない。まだ自分の伝統を守ることができるが、同時に特別な西洋の国になりました。日本はなんとか同時に西洋国と非西洋国である。 あそこにもう2度(2002年と2013年に)行ったことがある。その旅の経験は上記に言ったことに合ったと思う。暖かい煎茶にある自動販売機、自動ドアとお寺、漫画と映画、箸とフォークとスプーン。欧米のものとアジアのものも同じ所に見つかるだけでなく、そんなものはもう別々にすることができないだろう。

Sea que vayan por turismo o para residir, es muy común que los extranjeros que visitan Japón lo encuentren muy diferente a los países de Europa y Norteamérica. Sin embargo, no es posible entender el Japón contemporáneo sin entender las influencias que recibió de dichos países desde el siglo XIX. Si bien logra conservar una tradición propia, al tiempo se ha convertido en un occidental más bien especial. De alguna manera, Japón es al tiempo un país occidental y un país no occidental. He ido al país del sol naciente dos veces: en 2002 y 2013. Pienso que en estos viajes mi experiencia ha concordado con lo dicho arriba. Máquinas dispensadores que ofrecen té verde caliente; puertas automáticas y templos; manga y cine; palillos, tenedores y cucharas. No solo se encuentran las cosas occidentales y asiáticas en los mismos lugares; además, parece que ya no es posible separarlas.

 

 Semáforo peatonal. Para uso de peatones y bicicletas.

Fotografía: Semáforo peatonal. Para uso de peatones y bicicletas. Carlos Barbosa

Sergio Rodríguez Carreño

Nacionalidad: colombiano. Destino: Colombia-China

 北平的冬天
我现在还不清楚北京的雾是从哪儿来的。也许是从许多的工厂,它们给我们提供防晒的雾,反正美白的皮肤不能晒黑,虽然出门要穿像盔甲的几层衣服。为了热身或社交,去中国传统的洗浴是好办法。洗浴里,富有的商人或普通的数学老师都是带一件毛巾的弱势裸体人。里面我们都是平等的。

Invierno en Peking

En realidad aún no estoy seguro de dónde viene la niebla de Beijing. Puede ser desde las infinitas fábricas que ofrecen sus humaredas para protegernos del sol. Después de todo para tener una tez blanca hay que protegerse de cualquier exposición, aunque en el frío de invierno eso estemos cubiertos con varias capas de ropa que más parece una armadura. Para sentir un poco de calor o socializar un poco, una visita a uno de las saunas tradicionales chinas no está nada mal. Allí el empresario adinerado o el profesor de matemáticas son solo hombres vulnerables desnudos en una piscina, provistos tan solo de una toalla de manos. Por lo menos allí dentro todos somos iguales.

 在青岛的春节
通过几一家钢工厂后,我到海边的青岛市。放鞭炮令我知道”年”快到了,我们要把它赶走了,虽然每天二十四个小时有爆炸的声。带着几瓶青岛啤酒我在海滩逛一逛,而房子里人们包饺子并和最高度的白酒。为国家服务的日子后,工人终于能跟家人一起过的一天。我自己因为我主人的奶奶去世了,我们要等三年在能拜年。恭喜发财!

Año nuevo en Qingdao

Después de atravesar varios kilómetros de fábricas de acero, llego a la playera ciudad de Qingdao. La pólvora me avisa que el fantasma Nian está por llegar y hay que ahuyentarlo, aunque eso signifique 24 horas de pólvora por varias semanas. Provisto de varias cervezas alemanas, camino por las playas de la ciudad, mientras las familias reunidas preparan jiaozi y se embriagan con el más fuerte de los licores. Después de meses de duro servicio a su país, este es uno de los pocos días que muchos trabajadores se encuentran con sus familias. Yo, por mi parte, no puedo celebrar este día pues la abuela de mi anfitrión falleció este año y debe esperar tres años para unirse al júbilo del país. ¡Gonxi facai! todos somos iguales.

Carlos Fuenmayor

Nacionalidad: colombiano. Destino: Colombia-Italia

Me embarqué en mi viaje con un par de maletas llenas principalmente de ropa, estampas de varios santos bendecidos en mi presencia por el cura de Sincé, café, bocadillos y varias pacas de cigarrillos. Estos últimos tres se suponía habrían sido buenos regalos para los extranjeros gentiles que encontraría en el camino. Lástima que los italianos no aprecian los mentolados y que los pielroja sin filtro por algún motivo les resultan muy fuertes. Bien. Muy bien: no tuve que comprar mi humo a precios prohibitivos por un par de meses. Me lo advirtió Kavafis muchos años antes, cuando era un adolescente con sobrepeso, que debía emprender mi viaje sin miedo, deseando que fuera largo y, palabras más palabras menos, lleno de peripecias. Pero ya con el Atlántico treinta mil pies bajo mis pies rogaba, empuñando las catorce estampitas, cagado del susto, no encontrar ni lestrigones ni cíclopes y que no llevara en el alma al feroz Poseidón. Las peripecias estaban ok, siempre que fueran del tipo de aventuras que vive Tintín en El Cetro de Ottokar (¡después de todo iba a vivir en la tierra de Bianca Castafiore!). Y en lo que respecta a la duración, estaba burocráticamente especificada en los términos de referencia de la convocatoria 529 de doctorados en el exterior.

Pasaron ya tres veranos, tres inviernos, y en un laboratorio con una vista mozzafiato de los Alpes centrales aprendí a producir con materiales inertes membranas nanofibrosas, igualmente inertes. ¿Aprender a espichar botones de máquinas hermosas y a hacer mediciones con desafuero y con instrumentos diferentes que expelen diferentes niveles de radiactividad, para luego volver a Ítaca a enseñar a otros cómo hacerlo? No. Este viaje fue algo más que eso. Este viaje es y siempre fue un fin en sí mismo. Y sí, me detuve en mercados a comprar bellas mercancías y acudí a ciudades antiguas vueltas ruinas y bailé en fiestas en hangares sucumbentes y aprendí a hablar en otras lenguas vulgares y nadé en otros mares y, ya casi al final, me concedí también asistir a las tres ceremonias de Gómez Jattin, ese Kavafis del valle del Sinú. Por eso te digo, ¡hey tú!, querido lector ad portas de volverse un adulto contemporáneo, que probablemente tienes pensado pasar los papeles a la próxima convocatoria, deja ya la pereza y echa pues ya pa’ la pieza, presenta el maldito toefl, vacúnate, y si el sur es el nuevo norte dirígete al sur, o al norte, a una península cualquiera, ojalá lejos. A menos que el avión caiga antes de llegar, valdrá la pena. Y si se cae también, morir en un accidente aéreo es siempre una suerte romántica, ¿no? Yo, con la noticia de que Penélope decidió que estaba cansada (o cansado, en mi caso) de las cuentas telefónicas y no podría esperarme más, deduzco que lo único que me quedará serán los perfumes placenteros de mi mínima odisea. Y ahora mientras la nieve del último invierno se derrite, seguiré cultivando nuevos adioses dolorosos, como si ya no fueran suficientes, y me dirigiré de regreso a Ítaca, que estará llena de huecos y trancones como siempre.

Sono partito per il mio viaggio con un paio di valige piene soprattutto di vestiti, immaginette di santi, benedetti in mia presenza dal curato di Sincé, caffè, bocadillos e diverse stecche di sigarette. Queste ultime tre cose sarebbero dovute essere regali per gli stranieri gentili che avrei incontrato. Peccato che gli italiani non apprezzano le sigarette al mentolo e che le pielroja senza filtro per qualche motivo le trovano troppo forti. Bene. Molto bene: non ho dovuto comprare il mio fumo a prezzo proibitivo per un paio di mesi. Mi aveva avvertito Kavafis molti anni prima, quando ero un adolescente sovrappeso, che avrei dovuto intraprendere il mio viaggio senza paura, augurandomi che la strada fosse lunga, fertile in avventure e in esperienze. Però già con l’Atlantico trentamila piedi sotto i miei piedi pregavo, impugnando le quattordici immaginette, facendomela addosso, di non incontrare né Lestrigoni né Ciclopi e di non portarmi nell’anima l’irato Nettuno. Le peripezie avrebbero potuto anche andarmi bene, a patto che fossero del tipo di avventure che vive Tintin in Lo scettro di Ottokar (dopo tutto stavo andando nella terra di Bianca Castafiore!). E per quanto riguarda la durata, era stata stabilita burocraticamente nei termini del bando 529 per dottorati all’estero.

Sono ormai passati tre estati, tre inverni, e in un laboratorio con vista mozzafiato delle Alpi centrali ho imparato a produrre con materiali inerti membrane nanofibrose, altrettanto inerti. Imparare a schiacciare bottoni di apparecchiature affascinanti e a fare misurazioni con furore e con strumenti diversi che emettono diversi livelli di radioattività, per poi tornare a Itaca a insegare ad altri a fare la stessa cosa? No. Il viaggio è stato qualcosa di più. Questo viaggio è ed è sempre stato fine a se stesso. Ho indugiato in empori a comprare merci fini e sono andato in antiche città diventate rovine e ho ballato in feste in hangar cadenti e ho imparato a parlare altre lingue volgari e ho nuotato in altri mari e, quasi alla fine, mi sono anche concesso di partecipare alle tre cerimonie di Gómez Jattin, quel Kavafis della valle del Sinú. Per questo ti dico, ehi tu, caro lettore che stai per diventare un adulto contemporaneo, che probabilmente hai pensato di mandare gli incartamenti al prossimo bando, rompi gli indugi e datti una mossa, fai il maledetto toefl, vaccinati, e se il sud è il nuovo nord vai verso sud, in una penisola qualsiasi, meglio se lontana. A meno che l’aereo cada prima di arrivare, ne varrà la pena. E anche se dovesse cadere, morire in un incidente aereo è pur sempre una sorte romantica, giusto? Io, da quando ho saputo che Penelope aveva deciso di essere stanca (o stanco, nel mio caso) delle bollette del telefono e che non avrebbe potuto aspettarmi ancora, ho capito che l’unica cosa che mi rimarrà saranno gli inebrianti profumi di ogni sorta raccolti nella mia odissea minima.E ora, mentre la neve dell’ultimo inverno si scioglie, continuerò a coltivare nuovi addii dolorosi, come se non bastassero, e inizierò il mio ritorno a Itaca, che sarà piena di buche nelle strade e di ingorghi di macchine, come al solito.

Erika Mabel Jaramillo Coronado. Artista Plástica. erikajaramillo.net

Nacionalidad: colombiana. Destino: Colombia-Barcelona, España

Un viaje se dice es entre otras cosas el «traslado que se hace de una parte a otra por aire, mar o tierra» y, aunque la circunstancia física está implícita en él, creo que en muchos casos el viaje conlleva a un sinfín de traslados, pues si bien un traslado es «llevar a alguien de un lugar a otro» el viajero siempre estará no sé si maldecido o bendecido por una suerte de ubicuidad, pues aunque su cuerpo esté en movimiento o esté ya ubicado en otra parte, el viajero estará a su vez continuamente mental o sentimentalmente transportándose desde dicho lugar en que se sitúa físicamente a otro alejado de aquel. Y es entonces cuando en esa «ida a cualquier parte» aparecerá una doble carga, la del camino que se recorre en tiempo presente y la del camino ya recorrido. Esa doble carga hará que por momentos el viajero sienta como si dichos movimientos le fragmentaran, pero puede que solo sea una sensación y que ese partirse, separarse en partes, sea también un distribuirse, repartirse entre varios, es decir, hacerse más. Entonces esas cargas serán el viaticum; entendido primero como la provisión de cosas necesarias para un viaje, y segundo como el impuesto de paso que un viajero debía pagar por usar el camino. Y como la palabra viaje proviene del catalán viatge, siendo esta una corrupción del latín viaticum que nos dio viático y este proviene de vía (camino), me detengo aquí, desde esta orilla del Mediterráneo y a su vez con gran parte de mí en el Trópico.

Un viatge es diu és entre altres coses el ‘trasllat que es fa d’una part a una altra per aire, mar o terra’ i, encara que la circumstància física està implícita en ell, crec que en molts casos el viatge comporta a un sense fi de trasllats, doncs si be un trasllat és ‘portar a algú d’un lloc a un altre’ el viatger sempre estarà no se si maleït o beneït per una espècie d’ubiqüitat, doncs encara que el seu cos estigui en moviment o estigui ja situat en una altra part, el viatger estarà al seu torn contínuament mental o sentimentalment transportant-se des d’aquest lloc en què se situa físicament a un altre allunyat d’aquell. I és llavors quan en aquesta ‘anada a qualsevol part’ apareixerà una doble càrrega, la del camí que es recorre en temps present i la del camí ja recorregut. Aquesta doble càrrega farà que per moments el viatger senti com si aquests moviments li fragmentessin, però pot ser que només sigui una sensació i que aquest partir-se, separar-se en parts sigui també un distribuir-se, repartir-se entre varis, és a dir, fer-se més. Llavors aquestes càrregues seran el viaticum; entès primer com la provisió de coses necessàries per a un viatge, i segon com l’impost de pas que un viatger havia de pagar per usar el camí. I com la paraula viaje prové del català viatge, sent aquesta una corrupció del llatí viaticum que ens va donar viático i aquest prové de via (camí), em detinc aquí, des d’aquesta riba del Mediterrani i al seu torn amb gran part de mi en el Tròpic.

 

Sebastian Weber
Nacionalidad: Alemán. Destino: Alemania-Colombia

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Fotografía: Sebastián Weber

Hallo, heute möchte ich einen Teil meiner Geschichte teilen. Vor jetzt bereits bald drei Jahren stieg ich das erste Mal in ein Flugzeug um richtig weit weg zu fliegen, Kolumbien. Aber warte mal, ist das nicht das Land über das die Presse nichts gutes schreibt? Drogenanbau, Verkauf, Enftführungen, Unruhen, nicht unbedingt ein Reiseland wo man hinmöchte, klingt ja nicht gerade einladend, aber gut ich war ja auch nicht zum Reisen da, ich bin gekommen um zu helfen, helfen in einem Projekt in dem ich freiwillig arbeiten sollte. Trotz der vielen negativ Empfehlungen von Bekannten und Verwandten entschied ich mich dennoch nach Kolumbien zu fliegen. Mein bis dahin längster und unangenehmster Flug und dennoch verging die Zeit schnell, man vertrieb sie sich in dem man mit weiteren Freiwilligen sprach. Ohne wirklich Spanisch zu sprechen nach Südamerika, zu einem der ‘gefährlichsten’ Länder der Welt, ein Fehler?

Rückblickend keineswegs. Ich habe erreicht was ich erreichen wollte und zum Schluss bin ich sogar noch über das Ziel hinausgeschossen. Ich habe die schönen Seiten Kolumbiens kennen gelernt und die Schlechten entschärft. Unter den schönen Dingen ist die Vielfalt und Diversität die es in diesem Land gibt. Dies bezogen zum Beispiel auf die Kultur die in diesem Land sehr unterschiedlich sein kann und Wörtern einen ganz verschiedenen Sinn geben kann (‘perico’ zum Beispiel). Die Natur ist bombastisch, auch wenn viele Kolumbianer noch lernen müssen ihr wertvollstes Gut für die kommenden Generationen zu bewahren.

Einer der schönsten Dinge Kolumbiens ist meiner Meinung nach die Offenheit und Freude der Menschen, etwas das ich von meinem Land, Deutschland, gar nicht kenne. Obwohl sie manchmal ehrlicher sein könnten,gehen die Menschen freundlicher aufeinander zu und scheinen zu ‘Strahlen’, obwohl ihre Situation sogar ser schwer für sie sein kann. Der Familienzusammenhalt hier ist weitaus höher als ich es je in einem europäischen Land gesehen habe.

Natürlich hat das Land auch seine Schattenseiten, es gibt einen inneren Konflikt, der sich durch alle Klassen frisst und auch Unsicherheit verursacht. Fast 3 Jahre und 5 Versuche mir Wertgegenstände mit Drohungen oder Waffen zu entwenden, Polizisten die dem ganzen wortlos oder machtlos gegenüberstehen oder mit den Schultern zucken wenn man Falschgeldverbreitung ihrer eigenen Währung unterbinden möchte (natürlich sind nicht alle gleich, ich habe jedoch viele schlechte Erfahrungen diesbezüglich gehabt). Einfach anders, als man es von seinem eigenen Land gewöhnt ist. Kolumbien hat viele schöne Seiten und so wie es meist in der ausländischen Presse dargestellt wird wenn nur über Morde, Entführungen und Drogenexport geschrieben wird, ist es hier nicht.
Ich habe angefangen das Land zu mögen und obwohl es manchmal schwer ist den kulturellen Unterschied zu überwinden habe ich dennoch den Versuch gemacht mein Glück in Kolumbien zu finden. Ich erinnere mich an eine Werbung „Die Gefahr ist dass du bleiben möchtest”. Nun mein freiwilliges soziales Jahr ist schon lange beendet, ich habe mich entschieden hier Medizin zu studieren. Warum? Weil mir das Land so sehr gefallen hat dass ich länger bleiben wollte. Für Medizin war es natürlich nötig gewesen Spanisch zu können, aber in meiner freiwilligen Arbeit habe ich die Möglichkeit gehabt Freundschaften zu schliessen die mich auch dahingehend unterstützt haben die spanische Sprache zu erlernen. Heute habe ich es geschafft, ich studiere in der Universidad Nacional, der gleichen Universität in der ich als Freiwilliger gearbeitet habe um z.B. den Studenten Englisch und Deutsch beizubringen.Ich bin kein „primíparo” mehr, bin über mich selbst hinausgewachsen, und dies auch Dank der Menschen die mich in diesem Prozess unterstützt haben, viele Kolumbianer und einige „Ausländer”.

Hola, hoy quiero compartir parte de mi historia personal. Hasta ya casi tres años entré a un avión, la primera vez para volar muy lejos, destino Colombia. ¡Pero espera!, ¿no es eso el país sobre que la prensa no escribe nada bueno? Producción y venta de drogas, secuestros, disturbios, no necesariamente un país al que uno quiere viajar, no suena muy hostil, pero en fin, no fui para viajar, fui para ayudar, ayudar en un proyecto en que trabajé como un voluntario. A pesar de las malas recomendaciones y referencias de familiares y conocidos, decidí ir a Colombia. Fue el vuelo más largo e incómodo que he tenido por lo menos hasta allá en mi vida, por lo menos el tiempo pasó rápido hablando con los otros voluntarios. Sin poder hablar apropiadamente el español yendo a Suramérica a uno de los países más «peligrosos» del mundo, ¿un error?

Retrospectivamente para nada. He logrado lo que quise y en el final aún mucho más. He logrado encontrar las bellas caras de Colombia y disminuir la fuerza de las malas. Una de las cosas bonitas es la variedad y diversidad que existe aquí. Esto se refiere por ejemplo a la cultura, que en el país puede ser muy distinto con palabras que tienen muchos sentidos (por ejemplo el «perico»). La naturaleza es muy impresionante, aunque hay muchos colombianos que aún tienen que aprender cómo apreciar y conservar su riqueza más importante para las siguiente generaciones.

Una de las cosas más bellas de Colombia sigue siendo la franqueza y alegría de la gente, algo que en mi país, Alemania, no existe así. Aunque podrían ser más sinceros de vez en cuando, la gente se acerca más amigable y tienden a «brillar» de alegría a pesar de la situación que puede ser hasta pesada para ellos. La cohesión familiar es notablemente elevada comparándolo con un país europeo.

Claro que sí tiene este país también sus lados oscuros, existe un conflicto interno, que traspasa toda clase de gente causando inseguridad. Casi tres años y cinco intentos de robarme objetos de valor con amenazas y armas, la policía que no responde palabras o simplemente está sin poder suficiente, dándole igual si uno quiere impedir la falsificación de billetes de su propia moneda (claro que no todos son iguales pero he tenido muchas malas experiencias con eso). Es diferente como lo conozco de mi país. A pesar de eso como dicho, Colombia tiene muchas partes bonitas y no consiste únicamente de homicidios, secuestros y exportación de drogas, como escribido en la mayoría de prensa extranjera.

Empecé a querer a este país, y aunque es difícil a veces superar las diferencias culturales, he hecho el intento de conseguir mi felicidad aquí. Me acuerdo de una publicidad «el riesgo es que te quieras quedar». Pues mi año de voluntariado está terminado hace rato, tomé la decisión de estudiar medicina aquí. ¿Por qué? Porque me gustó tanto que quise permanecer más y vivir aquí. Fue necesario obviamente poder hablar español, pero durante mi año de trabajo social aprendí mucho gracias a amigos que encontré y que me apoyaron en este proceso. Hoy lo he logrado, estudio en la Universidad Nacional, la misma en que anteriormente trabajé en un voluntariado para por ejemplo apoyar a estudiantes aprender inglés y alemán. Ya no soy «primíparo», crecí como persona, y eso gracias a la gente que me apoyaban en este proceso, muchos colombianos y unos extranjeros.

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Fotografía: melodía a dos tiempos. Camilo Zambrano

Florentin Goulefer
Nacionalidad: francés. Destino: Francia-Colombia

Salut, je m’apelle Florentin. Je suis français et viens de Lyon et suis depuis août dernier en échange universitaire ici à Bogotá. Je suis là depuis 7 mois. Je suis trés content de mon experience et me sent à moitié colombien. J’ai vraiment amelioré mon espagnol et ai appris de nouveau mots comme: ‘mucha hueva’ ou ‘bacano’. J’ai aussi appris à jouer un bambuco à la guitarre. Le fait de pouvoir manger à tous les coins de rue des empanadas ou des arepas est quelque chose que j’apprecie vraiment. Quand je vais rentrer en France je tournerai sûrement trés bizarre de ne trouver de salsa aji. Je denne aussi des cours de français depuis 3 mois.

J’entends bien profiter des quelques mois qu’il me restent et j’aimerais beaucoup pouvoir voyager dans l’axe du café avant de rentrer. À bientôt et prennez soin vous.

Hola. Me llamo Florentino. Soy francés y vengo de Lyon en Francia. Estoy de intercambio universitario desde el pasado mes de agosto acá en Bogotá. Vivo acá desde hace siete meses. Me siento muy feliz de mi experiencia y me siento muy colombianizado. Mejoré muchísimo mi español y aprendí nuevas palabras como «mucha hueva» o «bacano». También aprendí a tocar un bambuco a la guitarra. El hecho de encontrar empanadas o arepas en cada esquina es algo que aprecio mucho (y que no es común en Francia). Cuando vaya a volver, seguro que me parecerá muy raro el hecho de no poder encontrar salsa de ají. También doy clases de francés desde hace tres meses.

Tengo mucho ánimo para disfrutar de los pocos meses que me quedan y me encantaría poder viajar al Eje Cafetero antes de regresar. ¡Hasta pronto! Cuídense.

Juan Carlos Rodríguez
Nacionalidad: colombiano. Destino: Colombia-Francia

Passer des habitudes cotidiannes dans votre pays à des habitudes dans une nationfrancaise est compliqué mais très emotif. Au dedut je rêvais de la ville lumière et je me réveillais inquiet parce que je ne croyais pas que j’irais à ce magic lieu grâce à un programme d’assistant d’espagnol. Je viváis nerveux presque pareil au moment oú on devient père parce qu´on ne sais jamais comment sera le petit garcon, cependantcette sensation disparaît et s’oublie un mois ou deux après parcourant les rues parisiennes libre, content et tranquile au milieu des escultures et des allures minces des francais.

Comme un bon ‘Latino’ j’ai reussi convancre aux professeurs d’espagnols du Lycée pour faire un cour de salsa oú les étudiants pourrais pratiquer quelques mots d’espagnol au rythme des chansons desartistes connus comme Joe Arrrollo, Nelson y sus estrellas, La 33 et d’autres. Ca a éte incroyable de voir une presentation de plusiers couples qui ont reussi a rompre avec le stereotype du Francais ‘tieso’.

J’ai connu vraiment le concept ‘d’aperitif alcoholic’ avant de n’importe quel dinner ou repas, j’ai appris aussi à boire du vin y du caféaprès de chaque dejeuner, j’ai dû oublier les jus du fruit et survivre à base d’eau et d’abundance des verdures. J’ai gouté aussi la delice du chocolat fondu dans le café noir etje me suis habituéà parcourir la ville dans mon velo, a memoriser quelques poèmes de Baudelaire et à me plonger dans les livres. Mais j’aicompris aussi que pour les francais mettre le fromage dans une boisson du chocolat est dégoulase surtout quand il se fond grâce a l’action de la chaleure. Recomendé: Nepas le fairedevant un francais.

Les amities que j’ai fait ont été formidables, tout d’abord un francais avec un prenom russe Dimitri, qui parlait espagnol avec accent argentin parce que sa copine étais argentine bien sûr et parce qu’il a habité à Buenoa Aires 1 an. il étudiait l’espagnol comme carriére,un peu moi, mais à l’inverse.Après mes amis latinoamericains.Jáu partagé beaucoup de moments formidable etIls ont semé vraiment le desir de decouvrir et connaitre la richesse de notre continent Latinoamericain.

C’est qui m´a paru bizarre ca a étéle concept de toilette francais. Ils separent de la bagnoiredans une chambre minuscule et éloigné l’inodore, furni d’un meuble oú on peut mettre plusiers types de magazines et revus d’art, critique litteraire ou pinture pour faire plus interesant cette indispensable obligation humaine. De plus, dansles murs et la porte il y a toujours des belles photos,descartes postales ou des souvenirs.

Pour finir mes derniéres impressions:

La tecnologie est partout mais aussi la tradition.
Le compromis avec le reciclagedans ces grands poubelles noires et vertesest admirable.

Des plats delicieux: la raclette (fondre different types de fromage sur des pommes de terre sans peau), le croque-monsieur (un sándwich avec sauce bechamel),la quiche dans ses different presentations (une tarte salé), ‘l’autriche’, les huitres, le crabe,le fois graset le canard bien sûr. Fin.

Pasar de las costumbres que vives en tu país a las de una nación francesa es complicado pero muy emocionante. Al principio tenía sueños con la Pasar de las costumbres que vives en tu país a las de una nación francesa es complicado pero muy emocionante. Al principio tenía sueños con la Ciudad Luz y me despertaba inquieto porque no podía creer que iría a este mágico lugar gracias a un programa de asistente de español. Vivía nervioso como cuando vas a tener un hijo porque no sabes cómo será pero esto se quita y se olvida cuando llevas un mes o dos recorriendo las calles parisinas, libre complacido y tranquilo en medio de sus esculturas y las figuras delgadas de los franceses.

Como buen «latino» logré convencer a las profesoras de español para hacer un curso de Salsa donde los estudiantes pudieran practicar algunas palabritas de castellano al son del Joe Arroyo, Nelson y sus estrellas, Fruco y la 33, entre otros. Fue increíble ver una presentación de varias parejas que lograron romper con el cliché del francés «tieso».

Logre conocer el concepto de apero un pequeño aperitivo alicorado antes de cualquier cena o comida, a tomar vino y café después de cada almuerzo, a olvidarme del jugo de pura fruta y mantenerme a base de agua y abundante verdura, a meter y derretir el chocolate en el tinto, a utilizar bicicleta todo el tiempo, a memorizar algunos poemas de Baudelaire, a sumergirme en los libros y a entender que al francés le parece asqueroso meter el queso en el chocolate, sobre todo cuando sale derretido como fondue; recomendado: no lo hagan delante de un francés.

También fueron grandiosas las amistades que hice, primero con un francés con nombre ruso: Dimitri, que hablaba español con acento argentino porque su novia era argentina y había vivido en Buenos Aires un año con un programa parecido al que estaba haciendo yo en Francia. Algo así como yo pero al revés. Y luego con mis compañeros latinoamericanos. Fueron ellos quienes verdaderamente sembraron en mí el deseo de descubrir y conocer la grandeza y la riqueza de nuestro continente latinoamericano.

Algo que me pareció curioso fue el concepto de baño que utilizan los franceses en sus casas. Separan en un cuartico chiquito y alejado la tasa, disponiendo de un mueble donde se colocan varios tipos de revistas de arte o de críticas literarias para hacer más intelectual esta indispensable obligación humana.

Además, los muros y la puerta casi siempre están muy bien decorados con muchas postales fotos o recuerdos.

Para concluir, me gustó mucho su gastronomía y su cuisine, delicias como la Raclette (papas saladas con queso francés), un sandwich llamado Croque-Monsieur (el sándwich normal con salsa bechamel), la quiche en todas sus variedades, el avestruz, las ostras, el cangrejo, el hígado de pato y el pato obviamente.

Jorge Vasco Zapata
Nacionalidad: colombiano. Destino: Colombia-Chile

PuertoValparaiso_AndresSanchez001Fotografía: Valparaíso. Chile. Andrés Sánchez

Cuando estuve por primera vez en una ciudad que prometí visitar, se me desmoronó el alma al ver una ciudad tan sucia y peligrosa, las imágenes de los libros y mi ciudad natal volvieron a mi mente, y de los relatos de viajeros, lo que fue la capital argentina en sus años de gloria, no queda mucho. Quizás es allí en las clases medias y medias bajas donde está el verdadero folklore de los pueblos, puesto que es donde más hay movimientos, necesidades, aspiraciones, todo cambia constantemente, conocí la Cumbia que no es la colombiana.

Fui amigo de un hombre que tocaba flauta y caminaba con muletas, recorría el mundo con sus tres piernas. Otra vez conocí un caminante que tenía una camiseta de Herbalife y lucía grandes dregs pegoteados con semen y bóxer. No olvido la vez que caminé con un hippie citadino que se encontró unos hongos en el estiércol de una vaca y se los comió. Otra vez conocí una prostituta que me hospedó en las comunas de Medellín. He conocido gente cocinando en tarros de leche Klim, he trabajado recogiendo botellas en la calle, todo esto, aprendiendo de mis viajes, aprendiendo de las realidades de la vida, aprendiendo a ser humano entablando relaciones con los otros.

Los viajes hacen tu experiencia de vida mejor, nunca vuelves de un viaje siendo el mismo. No es lo mismo si viajas sin amigos, tengo mis reservas frente a los que, en grades homenajes a la montaña, se internan solitarios a coronar la cima. Pienso que sanar es una forma de caminar.

Siempre he querido recorrer Colombia a lo Forrest Gump, a pie, trotando, caminar el país entero en un acto tan simbólico y artesanal, que me devuelva a los tiempos en que no había ruedas por los Andes. Mis padres perdieron toda una herencia, por vivir el sueño que tuvieron de jóvenes de viajar por tierra y recorrer toda Suramérica como mochileros. Una vez estuve en la Sierra Nevada de Santa Marta y me perdí al punto que volé y conocí habitantes de otras dimensiones que viven en Venus. Jamás podré olvidar que viajé con mi hija de dos meses a Cartagena, tarde conocí esta ciudad, pero no me podía morir sin conocerla. Recomendable el viaje a las inencontrables termas del Tolima. Cómo olvidar el topless las playas de Miami, comer pizza barata y andar en bicicleta por las calles de Hollywood, Guitar Center en Los Ángeles.

Mi patria es el mundo, como decía Séneca, habitante del planeta tierra, terrícolas, soy un ser cósmico, un hermano que trabaja solo para poder dormir y soñar tranquilo. Muchos trabajan para comer en vigilia. Yo trabajo para poder hacerme a un techo, a una buena cama, y dormir lo más tranquilo que pueda en las noches. Tengo que escribir un guión de la vez que con unos amigos de universidad fuimos a una finca y pasó todo lo malo que puede pasar en un paseo de amigos universitarios. A veces extraño no haber tenido una cámara de fotografía digital como las de ahora, para tantos paisajes que son recuerdos que enmarcan mi alma: un amanecer en el Llano, un atardecer en el Pacífico, las rocas volcánicas del Guaviare, las hermosas playas del Tayrona, la ruta al Putumayo que parece una locación de Jurasic Park.

Ahora que lo pienso, nunca he salido del continente americano. Pienso en viajar al otro lado del Atlántico, para recorrer las ciudades históricas, hacer un posgrado y volver. Me he encontrado con varios caminantes, mochileros, viajeros europeos que dicen soñar lo mismo desde Europa: sueñan con ahorrar y conocer México, bajar por la ruta panamericana, llegar a Colombia por el Golfo de Urabá, continuar ruta hasta Machu Pichu en Perú; seguir a la Patagonia argentina y volver por Brasil. Algunos ni siquiera pasan la línea del ecuador en sus vidas.

Otra cosa es ser inmigrante, cuesta mucho adecuarse a otra sociedad, a otra comida, a otros humores y chistes, cuesta ser aceptado, cuesta emprender y ganarse la vida. Los viajes traen consigo muchas cosas buenas y hermosas, algunas veces vale la pena endeudarse por estar en un hotel de cuatro estrellas que tenga Spa, y efectivo para andar en taxi o hacer el city tour. Aunque suene muy burgués, vivir como burgués es una nota.

Qué más me depara la vida en cuanto a los viajes. Creo que todo es alcanzable, solo me faltarían días para poder estar y visitar nuevos lugares, antes de emprender aquel viaje sin retorno, aquel sueño eterno y profundo. Encomiendo y deseo a todos los lectores dichosos y fructíferos viajes llenos de aprendizaje y experiencias.

Carolina Alarcón Leguizamón
Nacionalidad: colombiana. Destino: Colombia-Argentina

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Carta para permanecer:
Desconocido/a lector/a:
Hoy, viernes 20 de noviembre de 2009, a cuarenta y dos días de mi regreso, y habiéndose cumplido desde mi llegada doscientos sesenta y seis días, (ocho meses, veinte días) he decidido, con el ánimo de equilibrar mi futura ausencia con mi presente efímero, escribirle a usted.

Cuando ya no esté aquí, sé con certeza que esta ciudad no dejará de estar en mi vida, en mi mente y corazón, en mis recuerdos, en las fotos, en los olores, en los contactos y conocidos, en los souvenirs, en los empaques de alfajores que he guardado desde que me comí el primero, en las tarjetitas de subte, los boletos de colectivo convertidos en barquitos que terminaron naufragando en mi bolsillo, en los amigos que dejé mientras viví en la ciudad de La Plata, en los libros que leí, en esta carta que le escribo y otras cosas varias…

…Pero inevitablemente, yo, dejaré de estar en esta ciudad y la ausencia será la primera evidencia de mi paso por este lugar.

Ahora bien, le escribo a usted, que no me conoce, porque quiero que sepa que alguna vez estuve aquí, que caminé cerca de donde está (tal vez al lado de usted… pero eso nunca lo sabremos), que usé este sobre y lo puse donde lo encontró hoy. Todo esto solo para quedar por un instante en su vida, en su tiempo, para dejar un pequeño rastro de mí en esta ciudad, porque usted es «esta ciudad».

Entonces, quisiera pedirle que me cuente algo, de esta ciudad, de usted. Puede ser lo que quiera y puede ser hoy, puede ser mañana… puede ser en un año o dos. Esto es para saber si esta carta cumple su propósito y me ayuda a no ser solo una ausencia.

Gracias por leer y por ser un presente. Me despido, Alina.

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