Contestarte: con la locura, el pensamiento y la imaginación


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¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es solo una excesiva agudeza de los sentidos?

 Edgar Allan Poe, “Corazón delator”.

 Pregunto a usted, descifrador imaginario de consonantes y vocales, cómo es posible que una sucesión de letras —l-o-c-u-r-a— se atreva a encerrar la energía de lo irracional. En un concepto el constante flujo de la vida se hace imperceptible, y los mundos inexistentes —no por eso imposibles— se niegan a ser descubiertos.

Los invitamos a sumergirse en la locura desde la otra orilla, con la testa, con el arte, con el pensamiento y con la imaginación. La propuesta ahora es, por lo menos mientras sus ojos transitan estas páginas, olvidarse de lo que se entiende por locura (esa falaz encantadora). Permítase verla como algo no tan malo. No defienda ni ofenda a los locos, pero tampoco los juzgue. Bien reza el dicho popular que “hay más locos sueltos de los que uno se imagina”. Usted, lector de contestarte, juegue con nosotros a hacer parte de “los sueltos”, a saltar en el abismo de la insensatez creativa y a leer una página por día
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