Editorial. Revista Contestarte N° 1


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Hace once años al llegar a Cota con ayuda de los pocos amigos que tenía hicimos en un potrero una Lunada. Ahora recuerdo ese día, como la primera intención de hacer algo de Cultura en esta tierra fecunda. Aunque los planes de los amigos eran políticos, mis propósitos eran procurar una integración artística. Convoque con pequeños carteles a los artistas de Cota; busque entre la gente y no los halle; no encontré a nadie que quisiera cantar, ni tocar la guitarra, solamente uno quiso recitar. Tuve que importar de Bogotá a un trío de amigos, los hermanos Acosta, que después de su presentación se vinieron a Vivir a Cota. Mis hijas cantaron y recitaron junto con otra niña; pero ninguno de los participantes era de Cota. Solamente agazapado, casi clandestino, cerca de su padre, un niño de escasos nueve años que se había inscrito p ara recitar, era de este municipio.

La lunada como evento cultural, terminó siendo una reunión de cuenta chistes, el trío agotó su existencia de canciones y la música grabada de toda índole incluida la mejicana fue la protagonista del final. El niño de Cota no quiso decir sus poemas al ver el truncado camino que tomó en esa noche la cultura.

Ahora, tenemos otro punto de partida, Contestarte que viene de estar con la Testa y con el arte; con el pensamiento y la imaginación. Es una publicación de intención literaria y de inclinación a todos los campos artísticos. Está abierta a los poetas, narradores, cuenteros, al que quiera expresar sus ideas con palabras o imágenes. Viene como una propuesta de aprendizaje literario y artístico y no como una pretensión excelsa ni erudita de alardear de lo que no sabemos. Es un espacio cultural para que ese niño poeta, que no recitó, pueda presentar su obra.

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