Francisco Eslava Escultor de Madera


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Pacho para allí, Pacho para allá. “Pacho” parece el hermano mayor de Andrés Eslava. Se tratan como amigos; pero en realidad, son padre e hijo. Se aprecia la fraternidad y la amistad en la familia Eslava, donde “Rosi”, la mamá, se nota a leguas que es la que impone el orden.

“Francisco “Pacho” Eslava está rodeado de arte. Tiene cuadros y cerámicas de amigos artistas de Cota. Antigüedades que hacen remembrar en sus memorias otras épocas, en las que los artistas se reunían para hacer bazares y fiestas, para sacar fondos y mantener la “Casa de la “Cultura” contigua a la casa cural.

Una “casa” regentada por ellos mismos, donde a punta de tamales, postres y lechona conseguían recursos para hacer conciertos y montar exposiciones de arte, hasta que un político se las quitó.

“Yo puedo dibujar o puedo pintar, pero mi materia es la madera” dice “Pacho”; mientras Andrés Eslava, baja emocionado del segundo piso, hermosos dibujos hechos por él, que muestran la faceta cálida y sensible de un joven que cambio el arte por el derecho.

Francisco Eslava talla la madera con amor, no tiene un estilo concreto y lo mismo puede hacer arte aplicado, como lámparas; obras figurativas, o esculturas conceptuales, que es lo que más le gusta.

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