La Chicha: La bebida tradicional censurada y la Perseverancia, su mayor guarida


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La chicha embrutece
Cartel utilizado en campaña contra la chicha

La chicha es una bebida tradicional de Centroamérica y el norte de Suramérica hecha a base de maíz fermentado no destilado, existen grandes variedades de chicha a partir de otros cereales, no obstante en Colombia, la reina y acompañante de la gran mayoría de fiestas folclóricas es la hecha a base de maíz. Sin embargo su camino a lo largo de la historia no ha sido nada fácil, ha estado lleno de tapujos y censura, así que recorreremos los momentos cruciales de la historia nacional, donde la chicha ha jugado un papel relevante para acercarnos un poco más a esta exquisita bebida.

Conquista y Colonia: «La Chicha ya no es tan nuestra»

Tras su llegada al nuevo mundo, los españoles vieron en la chicha un elemento unificador y socializador en las ceremonias; fue este su punto de partida para hacerse ricos y poderosos en el futuro cercano: las famosas chicherías de Santa Fe, enormes bastiones del poderío español hasta que empezara la rebelión criolla.

Durante las justas libertadoras, el ejército de Simón Bolívar sufrió un atentado poco usual, de repente alrededor de cincuenta hombres murieron por envenenamiento en Sogamoso, su autor: desconocido, el medio: chicha envenenada. Fue así como en 1820, Bolívar prohibió todo tipo de fabricación y expendio de la bebida en Sogamoso.

Luego del éxito de las pujas independentistas, la élite criolla quiso desprenderse de todo rastro de cultura española que le quedara, tomó entonces como puntos culturales de referencia a Inglaterra y en mayor medida a Francia; esto conllevó al dejamiento de muchas costumbres que habían sido fundamentales hasta ahora, entre ellos la chicha, que fue remplazada por el vino y más adelante por la cerveza, con quien tuvo una fuerte disputa por ser la bebida más popular del país.

Fundacion de Bavaria: «La Cerveza Ayuda a Construir el Barrio Chichero mas Famoso de Colombia»

A comienzos del siglo XX, un alemán con una visión empresarial innovadora llegó a Colombia para hacer un cambio muy importante en su historia. Con la fundación de la empresa BAVARIA S.A., Leo Kopp marcó una pauta de desarrollo y crecimiento para la capital del país, hasta la mitad del siglo XX.

El producto principal de Bavaria fue la cerveza, y su posicionamiento en el mercado de la época no fue fácil, ya que el pueblo prefería la chicha por su sabor y por su tradición. No obstante, la élite aceptó la cerveza ya que encontró en ella el elemento que hacía falta para romper con la tradición chichera. Se emprendió entonces una campaña de desprestigio por parte de Bavaria y la élite contra la chicha, la cual duró muchos años e involucró inclusive al Ministerio de Salud de futuros gobiernos.

Una de las estrategias que utilizó el señor Kopp para facilitar el crecimiento de su fábrica fue atraer a sus empleados hacia ésta, evitándoles tiempo de desplazamiento e incomodidades de transporte; nació de a pocos el barrio La Perseverancia, una oportunidad para los empleados de construir su casa cerca a los predios de la fábrica a través de subsidios que se pagaban con trabajo, de ahí que fuera el primer barrio netamente obrero, ubicado entre las calles 32 y 21 y la carrera 5ta y la Circunvalar, al centro-oriente de la ciudad de Bogotá.

Irónicamente «La Perse» ha sido uno de los bastiones de la chicha, ya que adoptó la tradición de los barrios de los que provenían sus habitantes como Egipto, Belén y el Guavio, ubicados más hacia el centro de Bogotá.

9 de Abril: «Adios a la Chicha»

Por su identidad obrera, «La Perseverancia» se ha identificado a lo largo de su historia con grandes líderes populares, no solamente políticos. Jorge Eliecer Gaitán compartía mucho con los «perseveranciunos». Fue allí donde concentraba a sus líderes gaitanistas y orquestaba su quehacer político hacia todo el país. Cada que Gaitán visitaba «La Perse» ésta se paralizaba para escuchar sus discursos, que dada la algarabía y la agitación, podían llegar a ser pronunciados desde la mesa de una cafetería. Luego de la política venía el tejo, la bebida y la fiesta, como si se recibiera al hijo querido después de una larga ausencia.

El 9 de Abril de 1948, tras la muerte de Gaitán, los habitantes de «la perse» ciegos por la ira y el dolor saltaron a las calles a protestar y a hacerse escuchar ante el gobierno que no pronunciaba una palabra al respecto. En cuestión de horas, varios tranvías habían sido quemados, los establecimientos comerciales del centro de la ciudad habían sido saqueados y la gente, que nunca había degustado un licor importado por su alto costo, se pegó la borrachera de su vida. Los muertos no se hicieron esperar en el peor momento de la historia de la ciudad, donde hubo enfrentamientos entre el ejército, la policía y la horda descontrolada. No había bando definido, era una batalla de todos contra todos. Algunas autoridades también se resintieron de la muerte del «siguiente presidente».

Cuando la situación estuvo de nuevo bajo control, el Ministerio de Salud culpó a la chicha por los disturbios y oficializó su prohibición, autorizando redadas en los barrios del centro- oriente donde se producía chicha de forma artesanal. La policía se encargó de allanar todas las casas en busca de barriles, donde se almacenaba la chicha. Esta persecución duró varios años, durante los cuales la clandestinidad a la que se vio sometida la chicha alteró su fórmula básica de maneras inesperadas, tanto como las creencias de la gente frente a esta. Fue cuando se descubrieron establecimientos donde se hacía chicha con el hueso de una persona, o con orines, entre muchos otros, bizarros y extravagantes experimentos que contribuyeron a la estigmatización que procuraba el Ministerio.

Primer Festival de la Chicha: «No Estaba Muerta, Andaba de Parranda»

40 años después del 9 de abril de 1948, un grupo de investigadores liderado por Jairo Chaparro se interesó por toda la historia del barrio «La Perseverancia», su gente y su cultura. Dentro de este último campo de investigación se encontraron con la chicha, que permeaba los acontecimientos más importantes del barrio, ya que era en las viejas chicherías, donde los obreros de Bavaria se organizaron para exigir la jornada de ocho horas entre otros derechos laborales; también donde Gaitán compartió con sus copartidarios. Fue por eso que decidieron restablecer su estatus y organizar el Festival de la chicha, el maíz, la vida y la dicha a finales de la década de los ochentas, que sorpresivamente reunió y organizó de nuevo a los «perseveranciunos», quienes volvieron a sentir orgullo y amor por su barrio.

Fue este festival el que abrió la puerta a la chicha hacia la legalidad al sortear muchos obstáculos en su autorización para poder realizarse, como la detracción a última hora de la autorización de las alcaldías que habían omitido la ilegalidad de la chicha. Sin embargo fue muy tarde, toda la gente ya estaba muy emocionada con el festival y a pesar de todo lo realizaron. Atrayendo a un gran número de personas de la clase alta que se interesó de nuevo por la chicha y empezó a verla como un elemento cultural que debía ser rescatado, dando inicio a la tradición anual del festival, la legalidad de la chicha desde el año 1991 y la declaración de interés cultural del festival, hace pocos años.

Bibliografía

• Chaparro J., & Torres M. Por la Calle 32, Historia de un Barrio. Bogotá.
• Torres M. (2012). Entrevista. Bogotá.

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