La integración de la mujer en la Fuerza Aérea Colombiana


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Estampilla: Historia de la aviación colombiana. Dornier Wal. 1924. Archivo: Familia Bohórquez.
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Cuando un hombre mira el cielo y ve un ave volando con agilidad y elegancia frente a sus ojos, nace en su interior uno de los deseos más antiguos de la humanidad: poder volar. Una vez el ave sale de su vista, el hombre vuelve a la realidad. Mira al frente y retoma su vida. Una mujer se dirige a su lugar de trabajo en un bus de transporte público. Va pensando en la comida que les hará esa noche a sus cuatro hijos, en el recorrido que deben haber realizado hasta su colegio, en el trayecto que ella hace en este momento para llegar a su oficina. El bus para en un semáforo en rojo. Ella alza su mirada al cielo y ve pasar un par de aves que le causan un vacío en el estómago. Una emoción que le hace palpitar el corazón. Recuerda que ese día tendrá su primera clase de vuelo.

Esta situación no parece imposible hoy día, época en la que los derechos de la mujer ocupan su justo puesto en la sociedad. Sin embargo, en los años 50 en la ciudad de Bogotá, la situación era distinta. La población femenina no tenía voz ni representación social y se encontraba en gran medida ligada a la voluntad de los hombres. Este escenario cambió en el año 1957, cuando el General Rojas Pinilla, presidente de la República, les otorgó a las mujeres el derecho a la ciudadanía y el poder de ser elegidas y elegir cargos públicos. Decisión que se concretó con la asignación de cédulas, siendo Carola Correa, mujer del primer mandatario, identificada con el número de documento 20.000.001, a partir del cual se empezó el registro de los documentos femeninos (Silva, 2007, §. 3).

Finalmente, el primero de diciembre de 1957, una vez instalado el Frente Nacional, 1´835.255 mujeres ejercieron su derecho al voto (Registraduría Nacional, 2012, §.1), plasmando la voluntad femenina en la historia colombiana por primera vez, hecho que inició un proceso social dirigido a buscar la igualdad de condiciones entre ambos sexos. Sin embargo, aunque en el papel las únicas diferencias que hubo entre hombres y mujeres eran las letras que se utilizaban para escribirlos, la realidad social mostró que el prejuicio machista aún se imponía y la lucha de las mujeres por una igualdad apenas comenzaba.

En el mundo laboral, por ejemplo, las mujeres ocuparon un lugar menor, nunca la cabeza en mando. Por lo tanto, en medio de una sociedad controlada por hombres, donde se pasaban por alto los derechos recién adquiridos, que una mujer hubiera tenido la posibilidad de incursionar en un área que se pensaba meramente masculina, como lo es la aviación, es algo digno de mencionar.

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Fotografía: María Jaramillo

Carmen Leonila Torres de Franco fue una de las primeras mujeres en la historia nacional en pilotar un avión. Una madre pionera que demostró el potencial femenino en áreas que se creían de dominio masculino. Siendo una secretaria en las oficinas de SAM, Sociedad Aeronaútica de Medellín, su interés la llevó a relacionarse con los pilotos oficiales de la aerolínea, quienes le dieron clases particulares, hasta que logró pilotar aviones de carga en varias ocasiones. No obstante, nunca recibió el título de piloto.

Las incursiones de Carmen Leonila en el vuelo se quedaron en el anonimato, existiendo como anécdotas familiares dignas de resaltar y no dejar caer en el olvido. Recuerdos de acciones que rompieron paradigmas sociales frente a los ojos testigo.

Años después, esta clase de acciones se sumaron a las de otras mujeres apasionadas por el vuelo, logrando el reconocimiento que permitió el ingreso de la primera promoción de mujeres en la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) el 16 de abril de 1979. Se demostró con hechos que la igualdad de capacidades entre hombres y mujeres era una realidad y que el machismo constituía un prejuicio mandado a recoger.

Un grupo de cuatrocientas aspirantes femeninas fueron sometidas a pruebas físicas, psicológicas y de conocimiento para formar parte de la primera generación de mujeres que ingresaba a la FAC. Finalmente se eligieron cuarenta, de las cuales dos decidieron abandonar la empresa. En el primer caso, la aspirante descubrió que esa no era su profesión y se retiró a los diez días de iniciar el curso. El segundo caso tuvo lugar como resultado de la sumatoria de una fractura en un brazo, junto con el fallecimiento de la madre de la candidata. El resto de las integrantes continuó hasta finalizar el curso, enfrentándose con un sinfín de obstáculos que las pusieron a prueba diariamente.

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Estampilla. Correo Aéreo. Chile. Archivo Familia Bohórquez

Las instalaciones de la Escuela de Aviación Militar, EMAVI, donde estaba ubicada la promoción, debieron ser acondicionadas para recibir al personal femenino. El cambio que se dio con mayor urgencia fue la remodelación de la sección sanitaria: hacer una división entre los baños y duchas de hombres y mujeres. También debió realizarse la adaptación del uniforme, que estuvo formado, inicialmente, por una fatiga azul y zapatos de tacón corrido de ocho centímetros y medio de alto, prenda que causó lesiones hasta que después de un tiempo cambiaron por zapatos de civil.

Los moretones y golpes en el rostro producto de la descarga de los fusiles, mientras aprendieron a acomodarlos cerca a la clavícula y a la cara; el rechazo por parte de los discrepantes de la iniciativa; la competencia física e intelectual, en la que con satisfacción lograron posicionarse varias veces en un nivel superior sobre las promociones masculinas; fueron algunos de los tropiezos más comunes. Estos entre muchos otros inconvenientes, fueron superados con gran satisfacción frente a los integrantes de la emavi, pero sobre todo frente a la vista del Mayor General Rafael Rivas Forero, gestor y primer defensor de la iniciativa de abrirle un espacio a la mujer.

Finalmente, tras tres meses de intenso trabajo, la primera generación de mujeres de la Fuerza Aérea Colombiana desfiló en la marcha militar del 20 de Julio de 1979, caminando por la Avenida 68 hasta la sede del diario El Espectador, en la calle 100, ante la vista de la multitud que asimilaba el hecho de ver a un grupo de mujeres marchar con tacón y espada, consolidadas como militares profesionales. Esta primera generación dio paso a que las siguientes promociones de mujeres que ingresaron a la fac tuvieran una mayor aceptación, abriéndose camino gracias a su profesionalismo en el mundo militar hasta alcanzar altos cargos.

De la primera generación del 79, hubo una división de profesiones en las cuales las integrantes se especializaron, formando cuatro grupos. El primero se concentró en el estudio de la sanidad, contó con médicos, enfermeras jefes, psicólogas, psicopedagogas y bacteriólogas. El segundo, se dedicó a la rama administrativa preparando contadoras, administradoras, economistas, ingenieras y arquitectas. El tercero, era un grupo jurídico de abogadas más una comunicadora social. Por último, se instauró un grupo militar en el que una de las aspirantes llegó a ocupar el grado de Capitán, veintinueve fueron ascendidas al de Mayor, tres al de Teniente Coronel y seis al de Coronel (Hauzer, 2009, §.13).

En el año 2000 durante el mes de diciembre, se graduaron un total de sesenta y cuatro alumnas, que conformaron la primera promoción de mujeres en el cargo de pilotos profesionales. De esta forma, se reafirmó el lugar activo de las mujeres tanto en la Fuerza Aérea como en la sociedad colombiana; y se materializó el esfuerzo de cientos de mujeres pioneras, quienes gracias a su arrojo y sacrificio, le abrieron gran cantidad de puertas a nuevas generaciones de mujeres que, hoy, disfrutan de una voz y poder decisión.

Carmen Leonila hizo parte de este grupo de mujeres emprendedoras y progresistas que aportaron su grano de arena, desafiando a la sociedad con acciones fieles a sus sentimientos, sin dejar que los prejuicios las opacaran. Curiosamente, Carmen Leonila cambió la compañía de las grandes aves de acero por un criadero de aves pequeñas y emplumadas, comúnmente conocidas como pollos.

Referencias bibliográficas

(2012). Comunicado de Prensa No.046 de 2012. Recuperado el 21 de febrero de 2014 de: http://www.registraduria.gov.co/Con-datos-y-cifras-sobre-las.html
Caipa, E. (2006). Una Piloto Militar en instrucción de soldados. Recuperado el 18 de febrero de 2014 de: http://www.revistaaeronautica.mil.co/?idcategoria=56131
Hauzer, Y. (2009). La historia Cambió. Recuperado el 18 de febrero de 2014 de: https://www.fac.mil.co/?idcategoria=56386
Hija de Carmen Leonila Torres de Franco. Comunicación personal, 17 de febrero de 2014.
Silva R. (2009) Hace 50 años la mujer votó por primera vez en Colombia. Recuperado el 21 de febrero de 2014 de: http://www.caracol.com.co/noticias/entretenimiento/hace-50-anos-la-mujer-voto-por-primera-vez-en-colombia/20071201/nota/514409.aspx

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