La fiesta tiene como uno de sus elementos esenciales el concepto de “tiempo”; es considerada un tiempo de ruptura de lo cotidiano y en ese sentido algunos lo definen como “el tiempo de lo extraordinario”. Así pues, la fiesta, es un escenario privilegiado de esa dualidad y es entendida como un rito social a través del cual se busca recordar, conmemorar, celebrar, festejar o divertirse [1].

Si ubicamos estas manifestaciones, en relación con una de las vivencias esenciales de la existencia humana como es el tiempo social, se comprende uno de los elementos que conllevan esos actos: estos rompen el tiempo de lo cotidiano y por lo tanto crean el tiempo de lo no ordinario. Toda esa complejidad traza sus huellas en los llamados calendarios festivos, objetos producto de confrontaciones por su control.

El calendario visualiza una de las características de una fiesta; tiene una fecha inamovible, se data en el tiempo natural o social y determina un antes y un después. Rompe el tiempo y fractura lo rutinario, hasta alcanzar lo sublime en los seres humanos: medir su existencia humana por el trazo del tiempo de lo extraordinario, como es el de la fiesta. Hay que tener en cuenta que también existen las fiestas ocasionales que celebran grandes acontecimientos o que pueden surgir de un acontecimiento local.

De esta manera, los calendarios marcan los tiempos de comunidades y sociedades y se determinan o modifican de acuerdo con los intereses políticos, económicos, sociales o culturales de los sujetos que conforman esas colectividades.

La noción de calendario, visto como una institución social, en donde el sentido del tiempo pertenece al ámbito de lo cultural y no necesariamente al dominio de la naturaleza, lo caracteriza como un instrumento que sirve para organizar la duración y la sincronización de las actividades humanas y las relaciones sociales [2]. En este sentido, si bien existen calendarios de varios tipos, también están aquellos referidos a celebraciones, conmemoraciones y fiestas diversas.

Los momentos de la fiesta

Además del calendario festivo cada fasto tiene tres tiempos que marcan momentos diferentes, pero que forman un conjunto de actividades. En ocasiones las hemos denominados Actos de la fiesta y se nomina específicamente como Actos preliminares, Actos centrales y Actos complementarios. Los primeros, nominados también vísperas, pueden durar varios meses, mientras que los actos centrales son fijos y en ellos se escenifica el concepto o referente de lo celebrado. Es el acto más importante dado que tiene relación con el Objeto celebrado lo que le da su razón de existencia. Es el tiempo que data y orienta a las sociedades o comunidades para ser perpetuado. Al mismo tiempo perpetúa lo que se quiere celebrar. Los actos complementarios se refieren a las actividades que los complementan y acompañan y no son los que se ejecutan necesariamente después de los actos centrales. Una exposición fotográfica sobre el tema del festejo puede ser un buen acto complementario, así como el publicar la memoria de la fiesta.

La tipología festiva

El otro plano donde se escenifica el tiempo de la fiesta está en una de sus clasificaciones a la que llamamos Tipología festiva, la cual se determina según las características, rasgos y formas de celebración, lo que permite su nominación pero al mismo tiempo la definición del tiempo de la fiesta. Un ejemplo es el Carnaval. Considerado en su historia y tradición, éste se programa cuatro días antes del miércoles de ceniza y nomina el tiempo entre la pre-cuaresma y la cuaresma. En este campo encontramos: ceremonias primitivas, carnavales, festivales, fiestas religiosas, estatales, regionales, municipales, comunitarias, étnicas, poblacionales, campesinas, urbanas y locales. Estas últimas incluyen las realizadas en localidades urbanas o rurales de algunas ciudades que se pueden agrupar en fiestas primitivas, ancestrales, tradicionales, modernas y de modernización o para los albores del siglo XXI fiestas de nuevo tipo. La fiesta primitiva y la fiesta tradicional se oponen (la primera es espontánea y la tradicional es reglamentada [3]).

Los calendarios de fiestas en Colombia

En Colombia se pueden encontrar calendarios de fastos desde la época precolombina hasta nuestros días. Se han podido reconstruir los que refieren los ceremoniales más importantes de comunidades indígenas, que esencialmente se relacionaban con la naturaleza, sus caciques, sus formas de vida o sus divinidades. Las sequías, siembras, cosechas, construcciones, mujeres, niños, jóvenes, jeques o sacerdotes, matrimonios, actos fúnebres, ofrendas o ruegos a sus dioses o rituales por sus guerras intertribales, entre otros, eran motivos de actos colectivos ceremoniales y por lo tanto eran calendados.

También se han reconstruido calendarios, producidos por la presencia española en estos territorios, que contienen los fastos de la monarquía española y de la iglesia católica, desde el siglo XVI [4], dando origen a una nueva sociedad y a nuevos calendarios que se superponen a los de los indígenas.

En los siglos XVI, XVII y XVIII los calendarios festivos oficiales fijaban los fastos de la monarquía española y de la iglesia católica y para inicios del siglo XIX aparecen las fechas relacionadas con la independencia Neogranadina. Se generó otro calendario festivo, digamos republicano, en el cual se iban adjuntando los fastos que se aprobaban por las entidades gubernamentales, el cual se ha mantenido con escasas variaciones, determinadas por los poderes políticos.

En la Colombia de hoy rige un calendario oficial de conmemoraciones o festivos donde se datan el día de Año nuevo, los días de nación, el día de las razas y el día de los trabajadores, con fechas que referencian fastos religiosos, pero que se consideran jurídicamente días de descanso.

Este calendario oficial contiene:

  1. Los días de nación, generalmente fijados por quienes en momentos determinados han producido un imaginario de comunidad política y que se expresan como fechas fundacionales, bien por su relación con independencias o, bien, establecidos por sucesos como victorias militares;
  2. el día que conmemora la llegada de España a América en 1492, ahora nominado el Día de la Raza o Día de la Hispanidad;
  3. las fechas de las celebraciones religiosas más tradicionales, de origen católico, que se mantienen con base en la tradición cultural pero no se consideran fiestas obligatorias de guardar desde prácticas religiosas, dado que la Constitución de 1991 determinó en Colombia la libertad de cultos lo que significa que no deben existir días consagrados a una sola religión;
  4. el día internacional de los trabajadores.

Es evidente que el tiempo que se fija en los calendarios no sólo depende de razones culturales o sociales, sino también de intereses ideológicos y políticos y su estudio permite entender los ritmos a que se ve sometida la sociedad en general por diversas influencias.

Esto origina otro tipo de calendario el cual asienta las fechas y los objetos celebrados más pensados por las comunidades sin la intervención estatal. En estos la fiesta popular se relaciona con prácticas culturales especialmente de danzas y músicas que los moradores escenifican y que por su movilidad muchos confluyen en carnavales. También han dado origen a otro tipo de fiesta nominadas Festivales.

En suma, el tiempo de lo festivo es el opuesto al tiempo de la vida cotidiana y en ese sentido es el tiempo más deseado. Es el tiempo donde la gente se va para la calle bien como actor o bien como espectador.

Referencias

[1] Algunas ideas expuestas en este ensayo han sido publicadas en González Pérez, Marcos, La Fiesta. Revista Credencial-Historia, 322. Octubre, 2016. Disponible en: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial-historia-no-322.

[2] El calendario y la organización del tiempo. En: Ariño, A. (1992). La Ciudad Ritual. (33 -52). Barcelona: Anthropos.

[3] Isambert, André-François. (1982).  Le Sens du sacré. Paris: Minuit. p. 136.

[4] Ver: González Pérez, Marcos. (2012). Ceremoniales, Fiestas y Nación. De los estandartes muiscas al himno nacional. Bogotá: Intercultura. Se puede consultar en www.interculturacolombia.com.

Libro reciente del autor

Ceremoniales festivos
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Tiempo de ruptura: la fiesta
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