Un maestro del arte y de la vida


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Image3Por la magia de sus manos han cobrado vida, durante más de sesenta y cinco años, las paredes de una humilde habitación o las deslumbrantes haciendas y mansiones de personas acaudaladas; iglesias, capillas, hospitales y colegios, rostros de libertadores de naciones y de almas, los  sentimientos de amor o de nostalgia de una familia y los sueños de niños, jóvenes, adultos y ancianos.   

Brocha, pinceles, rodillo, pintura al óleo, al agua, al carboncillo; tela, papel,  madera,  y una enorme sensibilidad interna, son su secreto y sus aliados.

En Linares, un pequeño poblado Nariñense, el 22 de marzo de 1920 el hogar formado por Alejandro Acosta y Teotista Dávila se llenó de alegría con el llanto que anunciaba la llegada de su segundo hijo; después vendrían seis anuncios más, acompañados de risas, juegos y carreras.

Su padre, fue un líder natural que desde niño trabajó por su tierra y ocupó, con el tiempo, los principales puestos en su región; secretario, alcalde, personero y juez. Doña Teotista fue una madre ejemplar, ama de casa,  compañera y apoyo.

A los 8 años, Colón salía en tiempos de cosecha a ayudar en los sembríos vecinos y volvía con “choclos”, plátanos o frutas para completar el menú familiar; colaboraba en las actividades sociales y religiosas, era acólito, cantaba y tenía una gran habilidad para el dibujo. Cierto día, un amigo de su padre llegó de visita y le causó curiosidad ver en la sala un retrato grande hecho a lápiz del presidente Eduardo Santos. Intrigado por el cuadro, le preguntó quien era el autor de ese trabajo tan bien hecho y le respondió “que era una travesura de Colón”, esto le causó asombro. El retrato fue llevado a la alcaldía y colocado en el despacho del alcalde.

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Image1A los 12 años es becado por la parroquia para estudiar en el Seminario Menor en Pasto, pero el sueño se trunca dos años después por una afección visual. El adolescente regresa a su tierra con la decisión de trabajar y conseguir dinero y se vuelve aprendiz de sastre, logrando armar algunos pantalones… pero allá adentro, en su alma, seguía viva la otra búsqueda; la del arte, y específicamente, la de la pintura.

El tiempo pasa en medio de la rutina…  Samaniego, una población cercana, está de celebración y fiesta. Haciendo obras de decoración en la parroquia y en el municipio hay un pintor que hace muy buenos paisajes, cuadros y retratos. Colón siente que su corazón parece salirse del pecho,  averigua el nombre del artista, le escribe una carta pidiéndole ayuda y orientación y al poco tiempo recibe la respuesta en la que el maestro Ecuatoriano Luis Felipe Mosquera acepta la solicitud pero con unos requisitos aparentemente imposibles de cumplirse.

Acompañado por su padre viaja a caballo hasta Samaniego para entrevistarse con su futuro maestro, ahora la sorpresa asoma en el rostro del pintor:

-“¿Usted fue quien escribió la carta?” -le pregunta-

-“Sí maestro” -le responde el joven-

-“Pero su letra y la forma como escribe me hicieron creer que era una persona de mucha más edad, ¿quiere que le enseñe todo lo que sé?”

-“sí maestro” -responde nuevamente el futuro aprendiz-

-“Está bien, vamos a ponernos de acuerdo”.

Surge una fuerte empatía y el inicio de una nueva etapa que lo llevaría después a ser llamado con Mayúsculas y en Negrilla: MAESTRO. 

Image2No fue fácil hacer camino, el artista necesitaba irse a vivir a Linares y requería un trabajo que justificara su permanencia, además debía suministrársele hospedaje y alimentación y el maestro cobraba caro por la enseñanza, $ 80 pesos. La familia de Colón poseía escasos recursos, vendieron la única propiedad que tenían, un pequeño lote familiar, y pidieron la ayuda del municipio.

El maestro se sorprende de la habilidad y la dedicación de su alumno y durante 8 meses está a su lado enseñando, corrigiendo y apoyándolo…pero, ¿qué hace un joven artista en un pueblo como Linares? decorar algunas casas, cortinas y manteles de la iglesia… viaja a Sandoná a donde un tío que es fotógrafo y aprende a  tomar fotografías, a revelarlas y a copiarlas, pero… Necesita abrirse paso, buscar nuevas oportunidades.

A los 20 años llega a Pasto a buscar trabajo y a competir en la gran ciudad, alquila una habitación pequeña, nadie lo conoce, no tiene amigos, ni referencias, pero sabe que debe abrir surcos y sembrar semillas si quiere cosechar frutos.

 Consigue trabajo como ayudante para pintar paredes y armar andamios, pero su habilidad pronto lo lleva a pintar rosetones y zócalos con imitación a mármol o madera, y uno que otro retrato, cuadro y paisaje con lo que sobrevive y ayuda a la familia.

La muerte de su padre hace que asuma la responsabilidad de la casa, ahora el compromiso es mucho más difícil, los hermanos menores tratan de ayudar en lo que esté a su alcance,  pero son siete personas…

Un retrato del obispo de Pasto monseñor Emilio Botero González, realizado al padre Alfonso Romo, abre las puertas del Palacio Episcopal al joven artista. El obispo le encarga el arreglo de una parte de la capilla del Palacio y, luego la elaboración de retratos de varios Papas. El trabajo es excelente, los sacerdotes preguntan ¿quién es el pintor? y el nombre del Maestro Colón Acosta empieza a ser familiar en la comunidad religiosa.

Scan0011Una puerta abre otra y empieza a ser llamado para pintar el retrato de un Papa, el rostro de Jesús, la última cena; para decorar una pequeña capilla, una Iglesia, un colegio, un Hospital y finalmente muchos otros lugares. Entonces Colón siente la necesidad de aprender más, nuevas técnicas y nuevos conceptos de anatomía y perspectiva. Intenta ingresar a la escuela de bellas artes y, aunque no fue fácil porque la edad máxima era de 18 años y él ya tenía 30, su evidente habilidad artística fue el mejor argumento para ser aceptado como alumno de tercer grado, y desde el inicio se convierte en el alumno más avanzado, siendo nombrado monitor de varios cursos.

Podemos encontrar el trabajo del Maestro Colón Acosta en diferentes partes de Colombia, Italia y Venezuela. En Nariño hizo las decoraciones de las siguientes Iglesias: en  Pasto la cúpula y el altar mayor en la Iglesia de Fátima, la iglesia de Linares, La unión, Túquerres, Pupiales, Cumbal, Ancuya, San Bernardo y La laguna. Además el Teatro y cuadros en el Hospital Psiquiátrico del Perpetuo Socorro.

El Maestro Colón ha pintado más de mil oleos, fundamentalmente retratos, rostros de padres, madres, hijos, abuelos, parejas y familias completas; óleos de Presidentes y Generales de la República, de sacerdotes, obispos, cardenales y papas, de militares y Libertadores,  de Santos y Mártires…

Pero la moneda mostró su otra cara. Su trabajo, excelente desde el punto de vista artístico, no era remunerado de igual manera y por otra parte la actitud confiada de un hombre honrado fue asaltada una y otra vez. Finalmente la llegada de un nuevo obispo, quien prohibió toda clase de decoraciones en los templos, le obliga a hacer préstamos y, después de dos largos años de limitaciones, a vender el único patrimonio familiar, la casa, y salir a buscar sustento en otra ciudad: Bogotá.

El carro que llevaba el trasteo de muebles se derrumba y se pierde la mayoría de los enseres sin que haya empresa o conductor que se responsabilicen. Sumando a lo anterior que, el apartamento a donde llegan a vivir es inseguro y es robado…

Bogotá es una ciudad enorme en donde todos son extraños y a un artista provinciano, en busca de respuestas económicas inmediatas, lo desestabiliza. Con los cuadros debajo del brazo llega a diferentes galerías y recibe siempre la misma respuesta: “déjelos en consignación”. Viéndose precisado a venderlos en cualquier esquina, a precios irrisorios, para tratar de cubrir los gastos familiares básicos.

Image4Pero la fuerza interior y la unión familiar son imbatibles y sacando valor de donde no había, cada día sembró nueva esperanza y, poco a poco, con mucho esfuerzo, es cierto, de nuevo su trabajo empezó a ser reconocido. En Bogotá ha pintado varios retratos algunos de ellos para personas particulares pero otros se encuentran en El Seminario Mayor, en el Santuario de Monserrate, en la Parroquia de Egipto, en el Hospital  Roost Bell y en la Policía Nacional.

Lleva casi 25 años haciendo retratos por encargo desde Venezuela, ha sido llamado a diferentes partes del país y ahora está llevando la vida que él quiere, tranquila y relajada, su pulso es increíblemente firme, su fortaleza física es admirable y su memoria sorprendente.

Pero el Maestro Colón no sólo es artista en la pintura; escribe poemas, canta y declama, y esta herencia de sensibilidad se ha trasmitido a más de una generación, pues, sus hijos e hijas cantan o interpretan algún instrumento de manera aficionada, al igual que a sus nietos, entre los cuales se cuenta un pianista y un chelista profesionales -este último es integrante de la orquesta sinfónica juvenil de la Universidad Nacional de Bogotá-  y otros tres nietos, estudiantes de guitarra clásica y eléctrica, además de un médico con muy buena voz.

Revista CONTESTARTE No 6Una reunión familiar con todos los integrantes es algo realmente divertido, pues, se encuentra música de todas las épocas y de todas las modalidades: solistas, duetos, tríos y conjuntos; poesía, humor y la alegría de personas sencillas y sinceras.

Sus canciones preferidas: las Zambas Argentinas, Anhelos, Siete besos y Tres corazones.

Sus poemas favoritos: Rondó, A solas y el Brindis del Bohemio.

Su mayor alegría, muchas: la satisfacción de haber sacado adelante a su familia, el ver que sus hijos son personas honradas y honestas que se han formado con su propio esfuerzo, el sentirse respetado en su familia y reconocido en su trabajo, el estar activo a su edad, el tener una absoluta tranquilidad de conciencia y el tener muchas ganas de vivir.

Su mayor tristeza: en este momento no la hay, pero le afectaron las enfermedades de su esposa y  el no haber podido entregarles a sus hijos una herencia física y económica.

colón-y-teoSu mayor ilusión: un día más para vivir, para disfrutar y agradecer.

Han pasado más de 30 años que está viviendo en Bogotá y 12 en Cota en un rinconcito cálido en compañía de sus hijos, cuñada y nietos, en paz con la naturaleza y consigo mismo.

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